La hamaca en el jardín: dónde colgarla y qué espacio necesita

Ilustración de un paisaje

Una hamaca colocada en el sitio equivocado apenas se usa, por muy cómoda que sea, mientras que una bien ubicada se convierte enseguida en uno de los rincones favoritos del jardín. La clave suele estar más en la posición que en la propia hamaca. Antes de colgarla, vale la pena pasear por el jardín a distintas horas del día y fijarse en dónde se está mejor.

El espacio necesario es mayor de lo que parece

Una hamaca necesita más sitio del que se ve a simple vista, porque hay que contar con el balanceo hacia los lados y con la zona para entrar y salir sin dificultad. Deja libre el suelo bajo ella y a su alrededor: sin macetas, sin muebles y sin ramas bajas que rocen la cabeza. Un buen truco es tumbarse en el suelo con los brazos extendidos y comprobar que no hay nada cerca.

Los puntos de anclaje deben ser realmente firmes, ya sean dos árboles bien asentados o un soporte pensado específicamente para este uso. Un anclaje débil no solo resulta incómodo, sino que puede convertirse en un problema serio si cede de forma inesperada. Revisa las cuerdas, los ganchos y las correas al inicio de cada temporada, y sustituye cualquier pieza que veas desgastada.

La sombra parcial suele ser preferible al sol directo durante buena parte del día. Una zona con sombra moteada, bajo un árbol de copa amplia, permite disfrutar de la hamaca durante más horas sin que el calor resulte excesivo. Si no hay árboles adecuados, un toldo o una vela de sombra pueden ocupar su lugar, y así también se protege la tela del sol.

La altura respecto al suelo influye en la comodidad, tanto para tumbarse como para levantarse. Una hamaca demasiado alta es difícil de usar para los niños y para las personas mayores, y una demasiado baja roza el suelo al balancearse. Lo mejor es probarla con calma antes de dejarla fija.

Cuando llegue el mal tiempo, descuélgala y guárdala en un sitio seco. Con la ubicación adecuada, la hamaca deja de ser un simple adorno y se convierte en el lugar donde se acaba pasando buena parte de las tardes en el jardín.